
Esto es lo que pasa cuando sales a pedalear (60 Km, hasta el Faro de Budiño) uno de esos días de temporal.
No se aprecia del todo los vientos de más de 120 Km/h que hubo pero puedo asegurar que en la bici se notaban.






Quen nunca tivo nada e un día ten un porquiño anda todo o rato "corrincho, corrinchiño"Esta perla del sabe popular le vino a la memoria a mi madre después del enésimo vídeo del canal deportivo de turno celebrando la primera medalla de España en las olimpiadas de Londres 2012. Luego no siguió porque se descojonaba con la risa.

Portugal. Después de un día de excursión ha llegado la hora de volver a España, pero antes, como no, hay que pasarse por alguna pastelería.
No es difícil.
El país está plagado de ellas. Sorprendentemente no ocurre lo mismo con los gordos.
Entras y empiezas a mirar mostradores llenos de delicias.
Cuanto llega tu turno lo primero que piensas, como siempre, es cómo se dirá en portugués vaya cogiendo dos cajas que en una no van a caber.
Entre otras cosas que te llenan el ojo destaca lo que parece una bomba de chocolate, cubierta dura y masa compacta. Algo que tal vez no engorde porque su tremenda densidad le impida atravesar la pared intestinal. Te llevas los dos que quedan.
Es tarde y te vas directamente, sin parar para disfrutar un zumo de naranja natural y un pastel, pero de camino al coche es el momento de atacarle a alguno. Luego habrá que conducir y pensando en el cargamento de pasteles no es seguro circular. Sin dudarlo vas a por el monstruo de chocolate. Tus papilas gustativas van a estarte dando las gracias por ello hasta que puedas lavarte los dientes, y para eso queda mucho todavía.
¡Gran error!
El bizcocho es, al menos, tan contundente como esperabas, pero no hay rastro de dulzura en él. Sabe ácido con un fondo amargo. El producto ideal para que una bruja se haga una casita a salvo de niños golosos. Le das otra bocada para confirmar y ya no queda duda. No conseguirás terminarlo. Para más inri el bolo se queda atorado en el fondo de la garganta y no te queda más remedio que andarlo toqueteando con la lengua. ¡Que dolor!
Un perro vagabundo llega al rescate. Ha empezado a seguiros por el olor de la bolsa llena de pasteles. El pobre no se imagina la que le viene encima. Lo miras. Él te mira.
Pasas junto a un árbol y dejas los restos del engendro apoyados entre las raíces poniendo cara de buena persona, aunque sabes que el señor de los perros no te perdonará nunca. Suerte que, también para eso, eres ateo.
El perro te sigue mirando. El desgraciado es más listo de lo que pensabas y pasa del pastel. Ahora tendrás que recogerlo y tirarlo en una papelera, o en un contenedor para residuos biopeligrosos. Lo que primero aparezca.
¡Espera! El muy tonto se queda atrás. Mira al árbol y se acerca a lo que has dejado en el suelo. Lo huele un poco y se pone a masticar. Si le cuesta tanto como a ti pronto tendrá que cruzar la calle y bajar al río para empujar con un poco de agua.
Tu sigues sin mirar atrás. Los remordimientos durarán más tiempo del que piensas, que ya no es poco.
Epílogo
Por si no has estado atento a la historia te resumo: ¡NUNCA NUNCA NUNCA compres pasteles como el de la foto! Hala. Dicho queda.
Esta mañana en la Calle de San Amaro se metió un camión articulado cargado, según indicaba su rotulación, con piezas de automóviles. Se ve que no era del lugar (o no se metería por semejante callejón) y se quedó atascado librando por unos metros el paso al Camino de la Atalaya.
Como es costumbre a esas horas el tráfico era relativamente alto para la vía y se formó la consabida caravana que poco a poco desaguaba por la Atalaya para luego tratar de recuperar su ruta.
El conductor estaba a pie de calle analizando el tinglao en que se había metido.
Yo seguí mi camino.
A la media hora, cuando volvía a pasar por el lugar el hombre estaba junto a la puerta trasera de su camión relajado, fumando un cigarro mientras esperaba el desenlace y hacía señas a los conductores que seguían formando recua para que tomaran por Atalaya.
Uno de los coches de la caravana se detuvo junto al camión, posiblemente esperando a que otro maniobrara en el cerrado giro para coger el desvío. Pero no había ya nadie delante de él y no avanzaba.
El camionero gesticuló con su mano derecha al mejor estilo de la venemérita -¡Circule! ¡Circule!- mientras con la derecha seguía disfrutando del cigarrillo.
El automovilista giró la manivela de su ventanilla y asomando la cabeza le aclaró: ¡Es que yo quiero ir para abajo!
Se ve que el camionero estaba más curtido que yo, porque en lugar de descojonarse de la risa como me sucedió a mi, simplemente le repitió la indicación de que siguiese circulando.
Historias que pasan a las ocho de la mañana.
Un ciudadano alemán vivió en Palma durante la Guerra Mundial el gobierno de 2 Hitler confiscó sus activos (goldmine y granjas valoradas en £750,000 libras) más £500,000 libras en Alemania Oriental para financiar el ejército de Alemania, con la promesa de la compensación después de la guerra. Él murió en Londres antes de que fuera hecho. Ningún pariente del fallecido. Un heredero legal todavía puede reclamar la herencia. Envíeme alguna información sobre usted puedo examinar su aplicación para ver si usted es elegible para su herencia. Envíeme su Nombre, Edad, Sexo, Dirección, Estado Civil, los Padres llaman, País de Nacimiento, Ocupación, la Fecha del Nacimiento. Responderé a su mensaje si usted es elegible.Tal vez en la época de los telegramas sí hubiera colado ...
Me ha hecho empezar el día con una sonrisa.
Los programadores de C++ se confunden a menudo en los edificios de oficinas que no tienen un piso cero. Muchos son conocidos por pulsar el botón 4 en el ascensor cuando quieren ir a la quinta planta. Bueno, no es verdad, pero a los no programadores les parece un buen chiste.